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El ser humano en la Quinta Revolución Industrial
En febrero de 2016 escribí mi primer artículo sobre el futuro del trabajo, inspirada por el Foro de Davos que se había celebrado quince días antes, un encuentro memorable que lo convirtió en su tema central. Desde entonces, como consultora de cambio y reinvención profesional, ha sido una de mis fuentes de inspiración más recurrentes, clarificador del camino a recorrer.
Por eso, puedo constatar el mood de aquel momento y la fascinación que suponía para mí un tema que parecía futurista para la mayoría. Se hablaba de una cuarta revolución industrial y de internet de las cosas, aunque era algo todavía poco palpable en la realidad cotidiana o en el mundo del trabajo. Sin embargo, se materializó en toda su dimensión en 2020, a raíz de la pandemia. Al fin y al cabo, la semilla ya estaba sembrada y sólo necesitaba un pretexto para aflorar.
Ahora, tan sólo 9 años más tarde de aquel primer artículo, quiero dedicar éste a la Quinta Revolución Industrial (QRI), la 5.0. y al reto que supone para la industria y para las personas.
La Industria 5.0
El inicio de la QRI se ha señalado oficialmente en 2025, aunque existe cierta controversia con la fecha al haber algunas publicaciones anteriores. Como el artículo académico "Industry 5.0-The Human-Technology Symbiosis", de 2017, en la que se abordaba la pérdida de participación humana en los procesos fabricación asociados a la industria 4.0, e incluso un informe de la Unión Europea que hacía referencia a la Industria 5.0 y proponía un enfoque centrado en el ser humano y la sostenibilidad.
Sobre lo que no existe ninguna duda es sobre el foco de la Quinta Revolución Industrial: la conexión o simbiosis entre el ser humano y la automatización, sustentada en un entorno de sostenibilidad.
Se trata de aportar un enfoque productivo sostenible y centrado en las personas, de potenciar la colaboración entre el humano y las máquinas para transcender a la sociedad, desde la digitalización de las empresas y la personalización de los procesos, y para aportar soluciones a los problemas clave que está experimentando la sociedad en ese camino, tales como: el cambio climático, las nuevas tendencias laborales, la convivencia hombre-máquina, etc.
Valor humano 5.0
A diferencia de lo que sucedía en modelos económicos anteriores, el conocimiento ya no es un complemento, sino el activo central, y está impulsado por la innovación, las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) y el análisis de datos y la inteligencia artificial.
Características y necesidades de esta nueva era del conocimiento:
- El conocimiento es el activo principal. El valor de productos y servicios se aporta a través del conocimiento especializado y la innovación.
- Se requiere un crecimiento sostenible impulsado por la innovación y el conocimiento creciente, conectando humanos y máquinas.
- Se evidencia la transversalidad sectorial que requiere eficiencia tecnológica, ciencia de datos e inteligencia artificial en cualquier sector, y siempre conectada con el talento humano.
- Los perfiles profesionales están en evolución y se adaptan a nuevas necesidades y conceptos, flexibles y con excelente gestión del cambio.
Se requiere contribución al bienestar de la sociedad a través de servicios y entornos más eficientes y sostenibles, como las ciudades inteligentes.
Y tú, ¿eres un empresa o profesional 5.0? ¿te sumas a la nueva era del conocimiento?

Temática: Recursos Humanos
Autor: María-José Dunjó
Consultora en Cambio y Reinvención Profesional para personas y empresas, enfocada en catalizar la sostenibilidad laboral mediante la renovación continua alineada con el futuro del trabajo. Ingeniera de Telecomunicaciones con MBA, amplia experiencia multisectorial en gestión de proyectos, dirección y transformación profesional. Especializada en desarrollo de carrera, gestión del cambio y tendencias laborales.
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