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  • Cuando la responsabilidad social genera conocimiento

     Cuando la responsabilidad social genera conocimiento

    Durante décadas, la responsabilidad social corporativa o empresarial (RSC o E) se ha asociado principalmente a patrocinios, donaciones y acciones de voluntariado empresarial. Sin embargo, la creciente demanda de transparencia, medición de impacto y sostenibilidad está impulsando una transformación profunda: las empresas ya no solo necesitan demostrar que contribuyen a la sociedad, sino también cómo lo hacen y qué resultados generan.

    En este contexto, la ciencia ciudadana emerge como una de las herramientas más innovadoras y prometedoras para desarrollar proyectos de responsabilidad social con impacto real, especialmente en territorios con un elevado valor natural y una alta vulnerabilidad ambiental, como Canarias.

    ¿Qué es la ciencia ciudadana?

    La ciencia ciudadana consiste en la participación activa de la sociedad en procesos de investigación científica. Lejos de ser una actividad anecdótica o exclusivamente educativa, se ha consolidado como una herramienta de investigación reconocida internacionalmente para abordar retos complejos relacionados con el cambio climático, la biodiversidad, la salud o la gestión del territorio.

    Además de acercar la ciencia a la ciudadanía, este modelo permite obtener series de datos mucho más amplias y continuas de las que podrían generarse únicamente con los recursos de las administraciones o los equipos de investigación.

    Pero ¿qué papel pueden desempeñar las empresas en este modelo?

    Frente al papel tradicional de las empresas en los proyectos socioambientales, la ciencia ciudadana propone un enfoque diferente de la responsabilidad social: convertir a las empresas, a sus profesionales e incluso a su clientela en agentes activos de generación de conocimiento.

    Este cambio presenta varias ventajas:

    • Permite desarrollar proyectos de RSE con resultados verificables;

    • Favorece la implicación del personal;

    • Fortalece las alianzas entre empresa, administración y comunidad científica;

    • Aporta indicadores medibles de impacto;

    • Reduce el riesgo de desarrollar acciones percibidas únicamente como marketing o greenwashing.

    En otras palabras, la empresa deja de ser únicamente financiadora de la conservación para convertirse en colaboradora activa de la investigación y la gestión ambiental.

    Además, la ciencia ciudadana presenta una característica especialmente interesante desde la perspectiva empresarial: permite implicar a organizaciones de prácticamente cualquier sector económico.

    En un archipiélago como Canarias, donde una gran parte de la población pasa parte de su tiempo libre en el mar o en el medio terrestre, los trabajadores y trabajadoras pueden convertirse en observadores privilegiados de la biodiversidad y del medio. La empresa, en este caso, puede actuar como facilitadora y catalizadora de una red distribuida de observación científica.

    Canarias: un territorio excepcional para la ciencia ciudadana empresarial

    • Canarias reúne características especialmente favorables para impulsar este tipo de iniciativas:

    • Alberga uno de los patrimonios naturales más singulares de Europa;

    • Soporta una elevada presión poblacional y turística;

    • Depende económicamente de la calidad de sus ecosistemas;

    • Dispone de programas consolidados de participación científica impulsados desde la administración pública.

    Entre ellos destacan dos proyectos especialmente relevantes: la Red de Observadores del Medio Marino de Canarias (RedPROMAR) y la Red Canaria de Alerta Temprana de Especies Exóticas Invasoras (RedEXOS).

    Ambos representan una oportunidad extraordinaria para desarrollar nuevas formas de responsabilidad social empresarial basadas en la participación, la prevención y la generación de conocimiento.

    RedPROMAR: cuando la empresa ayuda a observar el océano

    La Red de Observadores del Medio Marino de Canarias (RedPROMAR) es una iniciativa del Gobierno de Canarias orientada a fortalecer el conocimiento, seguimiento, conservación y concienciación sobre la biodiversidad marina, siendo uno de los proyectos de ciencia ciudadana más consolidados y longevos del país.

    Su funcionamiento es sencillo: cualquier persona o entidad puede registrar observaciones sobre biodiversidad marina, que posteriormente son validadas por especialistas y utilizadas para mejorar el conocimiento y la gestión del medio marino.

    Este modelo abre numerosas oportunidades para la participación empresarial. Las empresas vinculadas al turismo, al ocio marino o a las actividades náuticas podrían:

    • Formar a profesionales y clientela como observadores del medio marino;

    • Colaborar en el seguimiento de especies protegidas;

    • Participar en programas de detección temprana de especies invasoras;

    • Generar información sobre cambios ambientales;

    • Integrar actividades de ciencia ciudadana en sus programas de voluntariado corporativo.

    Un centro de buceo, una empresa de avistamiento de cetáceos o un establecimiento turístico situado en el litoral podrían convertirse en auténticas plataformas de observación científica distribuidas por todo el archipiélago.

    Pero las oportunidades no terminan ahí. La empresa también puede desempeñar un importante papel como agente sensibilizador. A través de pequeñas acciones de formación, divulgación o voluntariado, puede acercar a sus profesionales a la ciencia ciudadana y darles a conocer proyectos como RedPROMAR. A partir de ese momento, la participación deja de depender solo de la empresa y pasa a ser una decisión personal.

    Así, la empresa deja de limitar su contribución a la reducción de impactos o al patrocinio de iniciativas ambientales para participar activamente en la generación del conocimiento científico necesario para conservar el medio marino.

    RedEXOS: la responsabilidad social aplicada a la prevención

    Si existe un ámbito donde la colaboración empresarial puede resultar especialmente transformadora es el de las especies exóticas invasoras o potencialmente invasoras.

    Estas especies constituyen una de las principales amenazas para la biodiversidad insular.

    Esto convierte a las empresas importadoras, logísticas y de transporte en actores estratégicos para la prevención.

    La Red Canaria de Alerta Temprana de Especies Exóticas Invasoras (RedEXOS) ofrece precisamente un marco idóneo para canalizar esta colaboración, ya que su misión es detectar y actuar con rapidez ante la aparición de nuevos focos o poblaciones de especies exóticas invasoras.

    La lección de la culebra real de California

    Pocos ejemplos ilustran mejor la importancia de la detección temprana que la culebra real de California (Lampropeltis californiae) en Gran Canaria.

    Introducida ilegalmente como mascota y detectada por primera vez a finales de los años noventa, esta especie invasora se ha expandido por diferentes zonas de la isla, provocando importantes impactos sobre poblaciones de reptiles autóctonos y endémicos.

    La experiencia acumulada durante más de dos décadas demuestra una realidad bien conocida por los especialistas: cuando una especie invasora consigue establecerse y expandirse, su erradicación resulta extraordinariamente compleja y costosa.

    Sin embargo, este caso también ha puesto de manifiesto el enorme valor de la participación ciudadana y de la detección temprana. El proyecto #STOPCULEBRAREAL ha conseguido implicar a miles de personas en la localización de ejemplares.

    La principal lección es clara: en conservación de la biodiversidad, prevenir siempre es más eficaz, más económico y más sostenible que intentar reparar el daño una vez producido.

    De empresas importadoras a empresas vigía

    Las empresas que trabajan con mercancías, logística o importaciones poseen una característica única: sus profesionales están situados en algunos de los principales puntos de entrada potencial de este tipo de especies.

    Esta posición privilegiada podría transformarse en una herramienta de prevención mediante acciones relativamente sencillas.

    Formación de profesionales

    Personal de almacenes, puertos, centros logísticos o distribución podría recibir formación básica para identificar:

    • Insectos exóticos;

    • Especies vegetales invasoras;

    • Reptiles y anfibios introducidos accidentalmente;

    • Organismos asociados a mercancías y embalajes.

    Protocolos internos de bioseguridad

    Las empresas podrían implantar procedimientos voluntarios para:

    • Inspeccionar contenedores y cargas;

    • Revisar embalajes y palés;

    • Detectar incidencias biológicas;

    • Registrar y comunicar observaciones relevantes.

    Participación en redes de alerta temprana

    Los trabajadores y las trabajadoras de estas empresas podrían actuar como observadores ambientales, notificando posibles detecciones a través de los canales establecidos por RedEXOS.

    Y, cuando hablo de empresas importadoras, o que importen bienes a las islas, entran también empresas de jardinería, viveros, o cualquier otra que importe plantas, porque cuando hablamos de especies exóticas invasoras, no nos referimos únicamente a la fauna. Plantas como el rabogato (Cenchrus setaceus), la amapola de California (Eschscholzia californica) y otras muchas también están provocando muchos problemas en la biodiversidad de Canarias.

    Del mismo modo, una empresa puede ayudar a que sus profesionales conozcan la problemática de las especies exóticas invasoras y las herramientas disponibles para comunicar posibles avistamientos.

    Quizás un buen momento para probar el voluntariado con RedEXOS sea el Alien CSI Bioblitz, un evento anual que congrega a cientos de participantes en todas las islas, combinando acciones de localización y seguimiento de especies exóticas invasoras con actuaciones prácticas de control y eliminación.

    En este ámbito, el verdadero éxito de una iniciativa de responsabilidad social empresarial no consiste únicamente en fomentar la participación mientras estas personas forman parte de la organización, sino en contribuir a generar hábitos y compromisos con el medio que perduren en el tiempo.

    Además, la experiencia internacional demuestra que la detección temprana es uno de los factores más determinantes para controlar una invasión biológica antes de que genere daños ecológicos y económicos irreversibles.

    ¿Podría tratarse de la evolución de la RSE?

    La responsabilidad social empresarial ha estado tradicionalmente vinculada a la reducción de impactos, la compensación ambiental, el patrocinio de proyectos o las acciones de voluntariado. Todas ellas siguen siendo herramientas valiosas, pero la creciente necesidad de demostrar resultados abre la puerta a una nueva forma de entender la RSE.

    En ámbitos como el medio natural y la biodiversidad, la prevención suele ser mucho más eficaz, económica y beneficiosa que la reparación posterior. En este contexto, la ciencia ciudadana permite a las empresas ir un paso más allá: no solo apoyar la conservación, sino contribuir activamente a generar el conocimiento necesario para proteger el territorio antes de que los problemas lleguen a producirse.

    Una empresa que colabora en el seguimiento de la biodiversidad marina o en la detección temprana de especies exóticas invasoras está participando activamente en la protección del territorio del que depende buena parte de la actividad económica del archipiélago.

    Además, este enfoque permite medir su impacto mediante indicadores concretos y verificables, como:

    • Número de profesionales formados;

    • Observaciones registradas;

    • Incidencias detectadas;

    • Horas de participación;

    • Áreas monitorizadas;

    • Contribuciones científicas realizadas.

    Se trata de un modelo que conecta de forma natural la actividad empresarial con:

    • La conservación de la biodiversidad;

    • La participación ciudadana;

    • La ciencia aplicada;

    • La prevención ambiental;

    • Las alianzas entre administraciones, empresas y sociedad;

    • Los objetivos de desarrollo sostenible de la agenda 2030.

    Esto que aquí propongo no es nuevo, tanto RedPROMAR, como RedEXOS o #STOPCULEBRAREAL, ya ha colaborado con diferentes empresas, aunque puede que de manera más puntual. Lo que propongo es que, quizá el siguiente paso en la evolución de la responsabilidad social empresarial, no debe consistir únicamente en compensar los impactos de nuestra actividad, sino en contribuir a evitar que esos impactos lleguen a producirse. En este sentido, la ciencia ciudadana ofrece a las empresas una oportunidad poco habitual: dejar de ser únicamente financiadoras de la conservación para convertirse en colaboradoras activas de la generación de conocimiento y de la protección del patrimonio natural, una de las mayores fuentes económicas de Canarias.

     

     

     

     

    MArcos Ruiz Abad

     

    Temática: Finanzas

    Autor: Marcos Ruíz Abad

    Biólogo ambiental especializado en educación y comunicación, con un máster en Gestión de Infraestructuras y Servicios Ambientales. Tras años en educación ambiental y comunicación empresarial, se dedica ahora a la comunicación científica y ambiental. Sus especialidades incluyen marketing digital, vídeo marketing, RSC y comunicación científica.

     

    LinkedIn |  http://ruisaba.com/

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