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Nuevo ejercicio fiscal 2026
Decisiones clave para autónomos y pymes desde el primer trimestre
El comienzo de un nuevo ejercicio fiscal no es solo un cambio en el calendario. Para empresarios individuales, profesionales y pequeñas sociedades, supone una oportunidad para ordenar la gestión tributaria y tomar decisiones que condicionarán el resultado económico del año. La experiencia demuestra que muchos problemas fiscales no nacen de grandes errores, sino de pequeñas omisiones acumuladas desde enero.
Empezar el ejercicio con una mínima planificación permite ganar tranquilidad, mejorar la previsión de tesorería y reducir el riesgo de contingencias futuras. No se trata de anticipar todos los impuestos, sino de entender qué obligaciones existen, qué decisiones estratégicas deben tomarse pronto y qué aspectos conviene vigilar desde el primer trimestre.
Revisión inicial y planificación fiscal del ejercicio
El primer paso debe ser siempre una revisión de la situación fiscal de partida. Esto incluye comprobar que los datos censales están actualizados, que la actividad declarada coincide con la realmente desarrollada y que no existen cambios pendientes de comunicar a la Administración tributaria.
A partir de ahí, conviene elaborar un calendario propio de obligaciones: pagos fraccionados, liquidaciones periódicas, retenciones, declaraciones informativas y, en el caso de sociedades, el impuesto sobre sociedades. Este calendario no solo sirve para cumplir plazos, sino para anticipar necesidades de liquidez.
La planificación fiscal no debe entenderse como una búsqueda de ahorro inmediato, sino como una organización racional de los flujos económicos. Reservar fondos para los impuestos desde el inicio del ejercicio evita tensiones de tesorería y decisiones precipitadas cuando llegan los vencimientos.
Inversiones previstas: decidir antes de ejecutar
Muchas empresas realizan inversiones a lo largo del año sin analizar previamente su impacto fiscal. Sin embargo, la diferencia entre gasto e inversión, así como el momento en que se produce, puede tener consecuencias relevantes en el resultado del ejercicio y en la tributación. Planificar las inversiones desde el inicio permite valorar si conviene adelantar o retrasar determinadas compras, cómo se van a amortizar los activos y conocer y aprovechar los incentivos fiscales que tenemos en Canarias. No es lo mismo adquirir un equipo productivo en enero que en diciembre, ni registrar un gasto corriente que incorporar un bien al inmovilizado.
Además, las decisiones de inversión deben coordinarse con la realidad financiera de la empresa. Una inversión fiscalmente eficiente pierde sentido si compromete la liquidez necesaria para afrontar las obligaciones ordinarias del negocio.
Control del inmovilizado y política de amortizaciones
El inmovilizado es uno de los grandes olvidados en la gestión cotidiana de pymes y autónomos. Revisar periódicamente el inventario de activos permite detectar bienes que ya no se utilizan, elementos que deberían haberse dado de baja o amortizaciones mal aplicadas.
La amortización no es un mero ajuste contable: es una herramienta que distribuye el coste de la inversión a lo largo del tiempo y afecta directamente al resultado fiscal. Aplicarla de forma incorrecta puede generar diferencias con la Administración en caso de comprobación. Desde el inicio del ejercicio conviene tener clara la política de amortizaciones, mantener coherencia entre contabilidad y fiscalidad y documentar correctamente las altas y bajas de bienes.
Operaciones vinculadas: ordenar la relación entre socio y sociedad
En muchas pequeñas empresas, el socio y la sociedad se confunden en la práctica. Préstamos, alquileres, facturación de servicios o cesión de bienes son operaciones habituales que deben realizarse en condiciones de mercado y con la documentación adecuada. Las operaciones vinculadas son uno de los puntos de mayor atención por parte de la Administración tributaria. No se trata solo de grandes grupos empresariales: cualquier sociedad que opere con sus socios o con empresas relacionadas debe justificar precios y condiciones como si se tratara de terceros independientes.
Ordenar estas relaciones desde el principio del año evita conflictos posteriores y aporta seguridad jurídica tanto a la sociedad como a la persona física implicada.
Retribución del socio administrador: seguridad jurídica y fiscal
La retribución del socio administrador es otro aspecto crítico. Debe estar correctamente prevista en los estatutos o en los acuerdos sociales y contar con una estructura clara: salario, dietas, retribución por funciones ejecutivas u otras fórmulas legalmente admitidas. Una retribución mal diseñada puede generar problemas tanto en la deducibilidad del gasto para la sociedad como en la tributación personal del administrador. Además, existen implicaciones laborales y de Seguridad Social que no deben ignorarse.
Revisar este punto al inicio del ejercicio permite evitar regularizaciones posteriores y garantiza coherencia entre la realidad económica y la formalidad jurídica.
Elegir la vía de remuneración: nómina, factura o dividendos
Para los socios de sociedades, no todas las formas de percibir ingresos tienen el mismo impacto fiscal. La nómina, la factura por servicios profesionales o el reparto de dividendos responden a lógicas distintas y deben utilizarse con criterio. Cada opción tiene consecuencias en el impuesto sobre sociedades, en el IRPF y en las cotizaciones sociales. Elegir una u otra sin planificación puede suponer un coste fiscal innecesario o generar incoherencias difíciles de justificar ante una inspección.
La clave está en analizar la estructura del negocio, la función real del socio y el equilibrio entre fiscalidad, seguridad jurídica y sostenibilidad económica.
Seguimiento periódico del ejercicio: mini cierres y control de desviaciones
Una buena práctica empresarial es realizar cierres parciales mensuales o trimestrales. Estos mini cierres permiten comprobar si los resultados se ajustan a lo previsto, detectar errores contables y anticipar desviaciones. Este seguimiento facilita tomar decisiones correctoras antes de que finalice el ejercicio: ajustar gastos, replantear inversiones o revisar políticas de cobro y pago. Además, mejora la calidad de la información financiera, algo especialmente valorado por entidades bancarias y otros terceros.
Gestionar el año fiscal no debe ser una carrera de última hora en diciembre, sino un proceso continuo desde enero.
Principales riesgos fiscales a evitar durante el año
Existen errores recurrentes que afectan tanto a autónomos como a pymes: deducir gastos sin suficiente soporte documental, confundir operaciones personales con empresariales, no controlar la coherencia entre facturación y cobros o descuidar las obligaciones informativas. Otro riesgo habitual es la falta de orden en las relaciones con socios o familiares, así como la ausencia de criterios claros en el uso de bienes de la empresa. Estos aspectos suelen ser foco de comprobación por parte de la Administración.
Identificar estos riesgos desde el inicio del ejercicio permite establecer mecanismos de control interno sencillos pero eficaces.
Implicaciones prácticas para autónomos y pymes
Aplicar estos criterios desde el primer trimestre se traduce en ventajas concretas:
Mejor previsión de tesorería.
Menor probabilidad de sanciones o regularizaciones.
Mayor seguridad jurídica en las decisiones empresariales.
Información financiera más fiable para la gestión.
Reducción del estrés fiscal al final del ejercicio.
La fiscalidad deja de ser un problema puntual y se convierte en parte integrada de la gestión del negocio.
Conclusión: empezar bien el año para evitar problemas al final
El inicio del año fiscal es el momento adecuado para ordenar la estructura tributaria de la empresa o actividad profesional. No exige grandes conocimientos técnicos, pero sí una actitud preventiva y organizada.
Revisar la situación, planificar las decisiones clave y realizar un seguimiento periódico del ejercicio son herramientas sencillas que marcan la diferencia entre una gestión improvisada y una gestión profesional. Empezar bien el año es, en muchos casos, la mejor forma de evitar sorpresas cuando llegue el cierre del ejercicio. Como dice el refrán: “El que adelante no mira, atrás se queda”, y en el ámbito tributario, además, le cuesta dinero.

Temática: Finanzas y Fiscalidad
Autor: Marcos Delgado
Socio fundador de INTEGRA7-Grupo Asesoría Integral. Abogado, economista y asesor fiscal, con más de 35 años de trayectoria asesorando a empresas y profesionales. Secretario general de diversas asociaciones del ámbito fiscal y tributario. Con experiencia consolidada en proyectos de expansión internacional en América. Tesorero y miembro del Comité Ejecutivo de la Cámara Oficial de Comercio, Industria, Servicios y Navegación de Santa Cruz de Tenerife. Especializado en planificación y gestión tributaria, así como en la aplicación de los incentivos y herramientas del Régimen Económico y Fiscal de Canarias (REF).
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